Escenario político, liderazgo y “funcionalidad”

Por Marcos Domínguez (*)

Como es costumbre de este escriba, repetiré, o mejor dicho, refrescaré y traeré al escenario actual algunas consideraciones ya vertidas aquí, partiendo de la realidad de que todavía no hay candidaturas oficializadas, pero aún así de analizar la cuestión del liderazgo, variable que influye sobre las candidaturas, o esperemos que así sea.

No se puede establecer, por lo menos en estas modestas líneas, si Cristina Fernandez es “la mejor candidata”. Tampoco si tiene ganas de serlo, pues uno no está en su núcleo duro ni tampoco en su periferia más cercana. Quizás, atentos a las consideraciones de valiosos compañeros, no debiéramos jugar nuestra mejor carta cuando es un hecho que, en contexto de una supercrisis (1989 + 2001) el próximo/a presidente/a que gobierne el país va a quedar “piel y hueso” con la herencia que nos dejan. Pero es bueno redundar en este punto: aquí se intentará analizar la situación actual del factor liderazgo. Y el de Cristina Fernández, es de una evidencia muy marcada.

Hace un año, señalábamos en este blog que la opción (que quizás no sea opción) por el “silencio activo” de Cristina Fernandez de Kirchner, había puesto en valor dos cosas: primero, el mantenimiento –y crecimiento según el caso- de su capacidad electoral en muchos distritos de Bs As (con 14 millones de electores) donde otros candidatos vocacionales quedan muy, pero muy lejos. En segundo lugar también había puesto en valor aquello de que para saber cómo es, al rengo hay que dejarlo caminar. Y Mauricio caminó, siguió caminando, pero ya nadie parece querer prestarle andador. Sin embargo, también decíamos que el decaimiento de la imagen de Macri no debía ser el árbol que tape el bosque del análisis. Las proyecciones basadas en el nivel de insatisfacción de ciertos sectores con la actualidad, esconden que en realidad no sólo crece el rechazo a las políticas implementadas por el gobierno, sino a la política como actividad.

También decíamos que la disyuntiva de Unidad Ciudadana era la misma que todavía atraviesa a toda la oposición de cara a 2019: construir alianzas que trasciendan el propio espacio o “achicarse la cancha” en la construcción endogámica. Decíamos que el sector intersindical y de movimientos y organizaciones que constituyen el 21F y el Frente Sindical para el Modelo Nacional (por ej.), es la prueba territorial de que el modelo de oposición no podía definirse por fuera de la oposición al macrismo, siempre y cuando la oposición no pretendiese degradarse en un ritualismo morisquetero vacío, y condenarse a ser una confederación de partidos locales que sólo compartan su tradicional liturgia, lo que en términos prácticos se cristaliza en lo ya señalado aquí: reducir el movimiento nacional sólo a una identidad cultural adapatada al esquema de representaciones fragmentarias que necesita el neoliberalismo, pero sin traducción electoral.

También hemos dicho en este blog que la suerte del campo nacional dependía, en parte, del decaimiento de los “partidos del No”: No a Macri, No a Cristina, No al peronismo, No al pasado,…Porque ninguno de esos puede ganar por sí mismo. Depende de los candidatos. Porque la política es personal. Y en el actual escenario de profundización de la polarización la racionalidad indica que las terceras vías resultan, por lo menos, bastante irracionales.

Si esto es así, debiéramos notar que una gran estrategia del oficialismo fué la de haber instalado, al interior del propio estpacio nacional, que la figura de CFK no ayuda en términos electorales en tanto “divide al peronismo” y es “funcional” a la “estrategia” de Durán Barba. Sin embargo, un elemental razonamiento nos indica que al peronismo, más que probablemente, lo dividen quienes sostienen que la candidata peronista que más votos tiene, divide al peronismo. Claro, las alquimias electorales no son sencillas. La unidad dirigencial no garantiza la de los votantes. Pero una cosa es una cosa, y otra cosa es otra cosa.

Dijimos que para el peronismo que todavía no ha enajenado su discurso público, ganarle a Macri sigue siendo más “útil” que ganarle a Cristina Fernandez, y por eso los niveles de antikirchnerismo han mermado, y esta vertiente de la antipolítica (el antikirchnerismo) le estará estallando en las manos al único sector al que, por genealogía política, le pertenece: al núcleo duro macrista.

Entonces diremos que es bastante cercana a la realidad esa descripción de la relación de CFK y el peronismo, que señala que el peronismo es un movimiento macho, que hoy encuentra su fuerza más viril en una mujer. A la que apoyan peronistas y no peronistas. A la que odian antiperonistas. Un parte aguas. Pero un centro de poder del escenario actual.

Lo que también es cierto es que el mayor caudal de votos, en términos individuales, lo tiene alguien que no habla. Imaginemos, entonces que la centralidad de CFK también se explica, además de por virtudes propias, por el grado de decadencia en el que se encuentra el nivel de debate político de la dirigencia en general. Claro que hay honrosas excepciones, pero son pocas y con poquísima proyección electoral, con lo cual es bueno distinguir sociología, literatura, y posibilidades electorales, como dice un amigo.

Entonces pienso, después de tener intercambios con quienes sostienen el discurso de la “funcionalidad” de una posible nueva candidatura de CFK, que eso puede haber “funcionado” hasta 2017. Hoy todo parece indicar que polarizar con la ex presidenta no estaría resultando la estrategia más inteligente para el equipo de campaña del otro liderazgo, el de Macri, en decadencia, pero sin posibilidades visibles de reemplazo, y con una UCR histérica y dubitativa, con el macrismo ciego de brutalidad y mala fe. Y Dios ciega a quien quiere perder, pero hasta Dios necesita, para eso, que la oposición termine con Macri, electoralmente hablando en estas Pascuas.

Diremos entonces, que Cristina Fernandez estaría siendo funcional, pero funcional a que todavía exista liderazgo en una oposición que definitivamente los necesita, pero donde brillan por su ausencia, por lo menos en el aspecto local. En el internacional el liderazgo parece estar bastante claro, pero tiene domicilio en Roma.

En suma, como bien señala mi lúcido amigo Abel Fernandez en un recomendadísimo análisis:

Este liderazgo, también es evidente, despierta tanto adhesiones como rechazos. Incluso, claro, en su propio espacio, el peronista. Esto pasa con todos los liderazgos, salvo en los catecismos un poco tontos que escriben los mismos partidarios. Pero las adhesiones son lo bastante numerosas como para opacar a cualquier otra figura, en el espacio nacional. Y obliga a los que lo rechazan, y aún a los que lo cuestionan, a definir, en primer lugar, su relación a ese liderazgo. El nombre que ha elegido la propuesta política más visible, surgida del peronismo, que se plantea lejos de él es revelador: “Alternativa Federal“. Freud se haría un picnic.

*El autor es Licenciado en Sociología por la Universidad de Buenos Aires

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s