El #8M y la sastrería mediática

Por Marcos Domínguez*

Como lúcidamente señala mi amigo Abel Fernandez, creo que, afortunadamente, está cambiando la conciencia de ser mujer. O sea, de la mitad de la raza humana. Lo de hoy es una muestra efectiva de ese decantar. Y el bochinche del pelotero medios-redes administrado por el poder real de este país no permite comprender esto a fondo, y nos adentra en los huracanados vientos de las discusiones gallinaceas, parcelarias e inconducentes que envilecen los debates públicos.

Una discusión administrada por medios hegemonicos está, necesariamente, mal planteada, y puede hacer que la utilización de una causa justa sirva para lavarle la cara a cualquier miserable. Es lo que sucede cuando, por ej, un periodista lanza la pregunta: “¿y ustedes (los peronistas/kirchneristas) por qué no tuvieron una agenda de equidad de género como la de este gobierno, al que califican “de derecha?”. O también que la usina de veneno que provee la góndola mediática se de lujos que quizás nunca pensó darse, como poner a Grabois a la derecha de Majul, o al trotskysmo en simbiosis con el Kirchnerismo.

La discusión con conceptos descafeinados y polisemicos es una ruta directa al divisionismo. Es banalizar la política, o favorecer a Macri, que es exactamente lo mismo. Lo operadores de la opinión saben esto, y por eso, estos verdaderos maestros de la sastrería dominan el arte de corte y confección de falsos modelos ideológicos que ponen y sacan de la maqueta que presentan ante los ojos y oídos de las sociedad, según convenga hacerlos confluir o colisionar. No es un método nuevo, primero se repite como tragedia, después como farsa.

El Macrismo busca orientar el debate de género para su beneficio electoral en 2019, y el objetivo central es dividir al movimiento nacional, cuya presencia en las calles todavía no se traduce en representación electoral. Esto es lo mismo que hicieron los Globalistas Clinton y Tony Blair entre 1992 y 1999. El objetivo fue fragmentar y dividir, destruir las organizaciones sindicales como fin estratégico, y vaciar a los partidos políticos para apostar a una democracia de cada vez más baja intensidad, meramente formal.

Mientras escribía este artículo, recordaba una escena de la serie Peaky Blinders (que aprovecho a recomendar), donde Thomas Shelby, protagonista y empresario, recibe en su oficina a una dirigente sindical que reclama paridad salarial entre hombres y mujeres. Shelby responde: “perfecto, habrá paridad salarial en mis fábricas. Le descontare 5 chelines a todos los hombres y así ganarán lo mismo que las mujeres, y le diré a los obreros que fue idea suya, señorita.”

Shelby es un personaje bastante más interesante y complejo que nuestro presidente, pero si el macrismo consigue el título de haber “logrado la equidad salarial entre hombres y mujeres”, deberemos tener una cuenta que será una “equidad” ficticia, es decir, con salarios a la baja. Cuando separemos la paja del trigo, entenderemos que nunca jamás un funcionario o militante de cambiemos puede ser aceptado como “par” en discusiones que persigan la justicia social. Son enemigos de la justicia social. Es decir, entenderemos que hay que ser respetuosos al discutir entre pares, porque vamos a discutir mucho.

*El autor de todos los artículos de este blog es Lic. en Sociología (UBA)

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

w

Conectando a %s