Mapa de la pauperización: la culpa es del otro

Un fantasma recorre la opinión pública: la grietología envenenadora.

Un enorme pelotero de indignación segmentada ha sido montado ante nuestros ojos desde hace tiempo. En él, se mantiene a buena parte de la sociedad -más o menos- politizada en la angustia de la sobreinformación constante y de la opinología a cielo abierto, en una dinámica que deglute hasta el razonamiento más lúcido en la acotada, agresiva y vacía lógica de pensar, vivir y actuar como un troll.

El objetivo de fondo de este diseño cultural (porque nada es “espontáneo” como gustan los relativistas) es la pauperización de cualquier debate, que debe mantenerse licuado y revuelto para que nadie entienda del todo pero todos opinen, alerten, anuncien y difundan “la primicia” de “noticias ni/ni” (ni verdad ni mentira). Así funciona la dictadura de la novedad, sostenida en una política de envenenamiento  constante que mantiene a gran parte de la sociedad en el pesimismo charlatán y en el regodeo en lo negativo. Este terreno de pauperización constante del debate es fértil para la pedagogía política y económica llevada adelante por los pastores que nos gobiernan.

Es más o menos sabido que la mixtura amarilla combina la cintura y el expertise  político en el ejercicio del poder de los menos de sus integrantes, con los muchos torpes de mala fé y una casta de CEOs sin ningún tipo de escrúpulos. Estos últimos se han preparado toda la vida para cumplir su destino: “somos la generación que va a cambiar para siempre este país”, dicen convencidos, porque tienen plena consciencia de que son correas de transmisión de coloniaje. Por eso el CEO necesita ser tan servil a sus patrones como cruel con sus subordinados, en tanto su destino es garantizar el cumplimiento de los objetivos que les plantean, o deja de ser el CEO, para ser reemplazado por otro.

La oligarquía vernácula ha sido así siempre, por eso Ferla la ha definido tan bien, como grupo social espiritualmente subdesarrollado, que aún está mirando a la Argentina con los ojos asombrados del conquistador; no como una patria, sino como una inmensa, infinita posibilidad de enriquecimiento, como un medio silvestre donde operar. Por eso los problemas sociales no se le presentan como tales sino como dificultades, como obstáculos en su libertad. Tiene del obrero argentino la misma imagen que antes tuvo del indio y del gaucho: no son identidades humanas, son ‘dificultad’ y su reacción es la de eliminar dificultades, no la de solucionar problemas.

En suma, la SEOP (Secretaría de Envilecimiento  de la Opinión Pública), conformada por toda la tribuna mediática del macrismo, no dará tregua jamás, y es por eso que cuidar nuestra salud psíquica es hoy más importante que “tener la novedad”.  Por un lado, la SEOP seguirá saciando la sed de antikirchnerismo del sector más termocéfalo de su clientela adicta, y por otro lado seguirá convenciendo a una buena parte de  espectadores desprevenidos de que Cristina Fernández de Kirchner, y el kirchnerismo en general, así como representó un polo opositor anarco-mapuche-terrorista durante el caso Maldonado , ahora es la enemiga pública número 1 de la defensa nacional, y mañana lo será de otra cosa.

Ya Hernández Arregui nos advertía que “la inteligencia de la oligarquía es trina. Puede probar cualquier cosa, que lo blanco es negro, que el unitarismo es federalismo, y que Mitre era federal. Por eso sus abogados son capaces de fundir a Dios, la Constitución de 1853, y las vacas en una sola persona divina.”

La futurología no es un género que me agrade, pero atando cabos y proyectando a futuro  uno puede darse la posibilidad de ser más optimista. Hasta ahora, el blindaje y el combustible que brindan los primeros años de gestión le dan impulso al macrismo.

En este último sentido, se ha dicho en este blog que Durán Barba no diseña la política económica, a lo sumo aconseja presentar como “cambio cultural” una política de  ajuste. La pregunta es: ¿qué vida útil tiene este modus operandi de la solución cosmética y distractiva cristalizada siempre en una puesta en escena irreal?; ¿Puede lo político sostenerse en la compulsiva transferencia de responsabilidad hacia afuera?. Desde nuestro humilde lugar sostenemos que ninguna consultoría, ninguna estrategia de blindaje ni relato convertirá al macrismo en el PC chino, aunque su propia euforia triunfalista los convenza de eso. Sólo basta ver el mapa de su actual política monetaria, endeudamiento externo incluido, a cuyo rumbo muchos analistas que están en la otra vereda le diagnostican un estallido similar a los de 1982, 1989 o 2001.

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